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Cartografías de lo cotidiano
© José María Díaz-Maroto

José Maria Díaz-Maroto »

Cartografías de lo cotidiano

Exhibition: 10 Jun – 6 Sep 2026

Centro de Arte Alcobendas

Mariano Sebastián Izuel, 9
28100 Alcobendas

+34 91-229 49 40


centrodearte.alcobendas.org

Mon-Sat 11-20

La obra de José María Díaz-Maroto se sitúa en un territorio donde la imagen deja de ser mera representación para convertirse en un campo de tensión: entre presencia y desgaste, entre memoria y devenir. En ese umbral, lejos de cualquier resolución, la fotografía se afirma como un espacio donde lo visible no se agota, sino que continúa interrogándonos.

La exposición Cartografías de lo cotidiano nos sumerge en la documentación cartográfica de cinco proyectos, “Hecho en Cuba", “El valle invisible”, “Sol y sombra”, “Azules, ocres y el paso del tiempo” y “Calma y sosiego”.

En “Hecho en Cuba” recorre con su cámara la vida cotidiana de La Habana y otros enclaves de la isla, y nos la muestra a través de retratos espontáneos y escenas del espacio público, sin recurrir a estereotipos visuales y desde una cercanía respetuosa. En sus fotografías la luz, la arquitectura y las texturas amplifican la identidad de un territorio y un pueblo en constante transformación, marcado por la fricción entre la tradición y el cambio.

“El valle invisible” es una serie realizada en el Concejo de Llanes, en el conocido Valle de Mijares, un lugar donde Díaz-Maroto pasó largos veranos durante su infancia, escenario de historias, juegos y personajes que marcaron su memoria. Con los años decidió volver a esos rincones y recorrerlos buscando restos de aquellos recuerdos. En las seis fotografías que componen el proyecto aparece una sensación de ausencia, que se amplifica con la escasez de elementos, espacios silenciosos y una sobriedad que deja que el papel y la luz hablen por sí mismos.

En “Sol y sombra” se adentra en esa dualidad fundamental entre la luz y la oscuridad, pero no como elementos antagónicos, sino como cohabitantes en cada imagen, dejando al descubierto la complejidad de los espacios que registra. Como describe el propio autor, es una investigación sobre las tensiones y correspondencias entre constantes opuestos, la vida y la muerte, el bien y el mal, el calor y el frio, un ensayo visual sobre la dualidad como condición de lo real.

“Azules, ocres y el paso del tiempo” es más bien una investigación sobre el color y la materia, haciendo hincapié en cómo la erosión, el paso de los años y las huellas van quedándose en cada superficie, dejando un poso que asoma en cada instantánea. Berlín, La Habana, Cabo de Gata o Ciudad de Panamá, son algunos de los escenarios elegidos, donde la geología, el clima y la memoria dialogan para mostrarnos tanto su persistencia como su fragilidad.

En su último trabajo “Calma y Sosiego” observamos esta transición natural en la que lo humano sigue apareciendo, aunque no sea de manera explícita, como un rastro o un indicio perceptible en la atmósfera de la imagen. La luz natural y la estructura cromática adquieren total protagonismo y la fotografía se convierte en un ejercicio de observación tranquilo.